Depresión

Depresión

depresion mujer

                             TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN

 

La depresión es una enfermedad que afecta a milones de personas en el mundo. Afecta profundamente a la persona en la manera en la que se siente, piensa y se relaciona consigo misma y con quienes la rodean. No se trata únicamente de estar triste o de atravesar una etapa complicada, hay diferencias importantes con respecto a la tristeza o a un duelo normal. Cuando el malestar depresivo se mantiene en el tiempo, puede interferir de forma significativa en la vida familiar, personal, social y laboral. La persona que atraviesa una depresión puede sentir que ha perdido el interés por aquello que anteriormente le producía satisfacción. Actividades, relaciones o proyectos que antes despertaban ilusión
pueden dejar de tener sentido, acompañados de una sensación de vacío, apatía y falta de energía. En ocasiones, incluso las tareas más sencillas del día a día pueden convertirse en un esfuerzo. La persona puede sentir que no tiene fuerzas para afrontar sus responsabilidades y que cada vez le resulta más difícil encontrar motivación para continuar con su vida cotidiana. 

La depresión puede afectar a personas muy diferentes y manifestarse de distintas maneras. Por ello, es importante prestar atención a sus señales y buscar ayuda profesional cuando el sufrimiento persiste o comienza a limitar la vida de la persona.

¿Qué es la depresión?

Desde una perspectiva clínica, la depresión puede presentar diferentes síntomas emocionales, físicos y cognitivos. Sin embargo, desde el psicoanálisis, además de atender a estas manifestaciones, se busca comprender qué lugar ocupa la depresión en la historia singular de cada sujeto y qué conflicto puede estar expresándose a través de ella. El sufrimiento depresivo está relacionado con experiencias de pérdida, conflictos afectivos, dificultades
en los vínculos o situaciones que han producido una transformación profunda en la vida de la persona. También por pérdidas de ciertos ideales, decepciones, cambios…  No siempre resulta sencillo identificar aquello que está provocando el malestar. En ocasiones, la persona sabe perfectamente qué acontecimiento ha desencadenado su sufrimiento, pero no sabe qué perdió con eso que perdió, cómo ha transtocado sus cimientos. En otras, puede sentir que está deprimida sin comprender realmente qué le ocurre.

Síntomas de la depresión

La depresión no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. La intensidad y la combinación
de los síntomas pueden variar, pero entre las manifestaciones más frecuentes encontramos:
• Tristeza persistente o sensación de abatimiento.
• Llanto frecuente o facilidad para emocionarse.
• Pérdida de interés por actividades que anteriormente resultaban placenteras.
• Disminución de la capacidad para disfrutar.
• Falta de energía y cansancio constante.
• Apatía y desmotivación.
• Dificultades para concentrarse.
• Alteraciones del sueño.
• Cambios en el apetito y en la relación con la comida.
• Disminución del deseo sexual.
• Sentimientos intensos de culpa.
• Sensación de inutilidad o incapacidad.
• Baja autoestima.

depresion

• Pensamientos negativos sobre uno mismo.
• Visión pesimista del presente y del futuro.
• Sensación de vacío o de pérdida de sentido.
• Dificultad para imaginar nuevos proyectos o sentir ilusión por el futuro.
Cuando estos síntomas se mantienen durante un periodo prolongado y afectan a diferentes áreas de la
vida, es recomendable consultar con un profesional para realizar una valoración adecuada.
En los casos de mayor gravedad pueden aparecer pensamientos relacionados con la muerte o ideas
suicidas es fundamental buscar ayuda profesional de manera inmediata y acudir a los servicios de
urgencias correspondientes si existe riesgo para la persona.

¿Por qué aparece la depresión?

Desde el psicoanálisis, la depresión puede estar relacionada con una experiencia de pérdida que no siempre es plenamente consciente para quien la sufre. La pérdida puede tener diferentes formas. Puede tratarse de:
• La muerte de una persona querida.
• Una separación o ruptura sentimental.
• La pérdida de un vínculo importante.
• La pérdida de un trabajo o de una posición profesional.
• Un proyecto personal que no llegó a realizarse.
• Un cambio vital que implica dejar atrás una etapa.
• La pérdida de un ideal.
• La frustración de expectativas importantes.
• La desaparición de una imagen de futuro que la persona había construido.
En ocasiones, la persona conoce aquello que ha perdido, pero desconoce el significado profundo que esa pérdida tenía para ella. En otros casos, el sujeto puede no saber exactamente qué ha perdido, aunque experimente las consecuencias de esa pérdida en forma de tristeza, vacío o desinterés por el mundo. Desde esta perspectiva, la depresión puede aparecer cuando una pérdida no consigue ser elaborada psíquicamente. La energía y el interés de la persona pueden quedar vinculados a aquello que ya no está, dificultando la posibilidad de dirigir la atención hacia el presente y hacia nuevos proyectos.
El trabajo psicoanalítico permite explorar estas pérdidas y preguntarse qué representaban realmente para el sujeto, qué lugar ocupaban en su vida y le permite producir una transformación verdadera en su posición frente a las pérdidas, los cambios y su capacidad de sustitución.

Depresión y autoestima: la autocrítica y el sentimiento de culpa

autoestima

Uno de los aspectos que pueden acompañar a la depresión es una profunda disminución de la autoestima.
La persona puede comenzar a verse a sí misma de manera extremadamente negativa. Puede sentirse
incapaz, inútil o poco valiosa y considerar que no está a la altura de las circunstancias. También puede
experimentar una intensa culpa y sentir que representa una carga para las personas que la rodean.
Esta autocrítica puede llegar a ser muy severa. La persona deprimida puede juzgar constantemente sus
decisiones, sus capacidades y su manera de relacionarse con los demás.
Estos pensamientos forman parte del sufrimiento depresivo y pueden contribuir a mantener un círculo de
desvalorización y aislamiento. Cuanto peor se siente la persona consigo misma, menos confianza tiene
para actuar, relacionarse o iniciar nuevos proyectos.
Detrás de esta posición de autocrítica y de la exigencia que le lleva a juzgarse de una manera tan dura
está la identificación con lo perdido.

Depresión enmascarada: cuando el cuerpo expresa el malestar

No todas las personas que atraviesan una depresión manifiestan claramente tristeza o desánimo. En algunos casos, el sufrimiento puede expresarse principalmente a través del cuerpo. Cuando predominan las manifestaciones físicas y el estado emocional depresivo no resulta evidente,
podemos hablar de depresión enmascarada. Entre sus posibles manifestaciones pueden encontrarse:
• Cansancio y fatiga persistente.
• Dolores musculares.
• Problemas digestivos.
• Alteraciones del sueño o insomnio.
• Malestar físico recurrente.
• Molestias para las que no se encuentra una explicación médica suficiente.
En estas situaciones, la persona puede realizar diferentes consultas médicas buscando una causa para sus síntomas físicos. Cuando las molestias persisten y no se encuentra una explicación suficiente, puede ser importante valorar también la dimensión emocional y psíquica del malestar. El cuerpo puede expresar aquello que la persona no consigue reconocer o poner en palabras. Desde el psicoanálisis, se trata de escuchar esta manifestación y comprender qué lugar ocupa dentro de la historia subjetiva del paciente.

                               

                                                                    Depresión y duelo: ¿cuál es la diferencia?

 

La depresión y el duelo pueden estar relacionados con una experiencia de pérdida, pero no son necesariamente lo mismo. El duelo forma parte de una respuesta humana ante la pérdida de alguien querido, una relación, un proyecto o una etapa importante de la vida. Se trata de un proceso que permite, progresivamente, elaborar aquello que se ha perdido y reorganizar la propia vida. Con el tiempo, la persona puede recuperar su interés por el mundo y comenzar a dirigir nuevamente su energía hacia otras relaciones, experiencias y proyectos. En la depresión, en cambio, el proceso puede quedar bloqueado. La pérdida puede adquirir un significado particular que impide avanzar y la persona puede permanecer atrapada en un estado de sufrimiento que afecta a diferentes ámbitos de su existencia. En la depresión están presentes los autorreproches y la imposibilidad de sustituir.

Consecuencias de una depresión no tratada

Cuando una depresión se mantiene en el tiempo sin recibir la atención adecuada, puede afectar progresivamente a diferentes áreas de la vida.
Entre las posibles consecuencias se encuentran:
• Aislamiento y reducción de la vida social.
• Dificultades en las relaciones familiares.
• Conflictos en la pareja.
• Disminución del rendimiento laboral o académico.
• Pérdida de interés por las actividades cotidianas.
• Abandono progresivo del autocuidado.
• Mayor presencia de síntomas físicos o psicosomáticos.
• Conductas de riesgo.
• Empeoramiento del estado emocional.
• Pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.
La depresión puede tratarse y recibir atención profesional permite abordar el sufrimiento antes de que se intensifique y afecte cada vez más a la vida de la persona. Si aparecen pensamientos suicidas o existe riesgo de hacerse daño, es necesario solicitar ayuda urgente y acudir a los servicios sanitarios de emergencia.

                         Tratamiento psicoanalítico de la depresión
El proceso analítico permite explorar los sentimientos de vacío, culpa, desvalorización y falta de sentido, así como las dificultades que pueden estar impidiendo recuperar el interés por la vida. Es aconsejable buscar ayuda profesional cuando el malestar comienza a mantenerse en el tiempo o interfiere de forma significativa en la vida cotidiana. Puede ser un buen momento para consultar si:
• La tristeza o el abatimiento duran varias semanas.
• Se ha perdido el interés por actividades que antes resultaban gratificantes.
• Existe una falta de energía constante.
• Se siente una ausencia de ilusión o motivación.
• Aparecen sentimientos intensos de culpa o inutilidad.
• La autoestima ha disminuido considerablemente.
• Resulta difícil concentrarse o realizar las tareas habituales.
• Los síntomas afectan al trabajo, los estudios o las relaciones.
• Se produce un aislamiento progresivo.
• Aparecen pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.

Pedir ayuda no significa que la persona no sea capaz de afrontar su vida. En ocasiones, iniciar un proceso terapéutico permite encontrar un espacio donde detenerse, hablar, comenzar a conocerse y transformar lo que está sucediendo. Si tú o una persona cercana está atravesando un periodo de depresión, buscar ayuda profesional puede ser un paso importante para comenzar a transformar lo que está sucediendo. El tratamiento psicoanalítico de la depresión ofrece un espacio de escucha en el que poder hablar del sufrimiento, explorar las pérdidas que pueden estar influyendo en la vida y comprender aquellos conflictos que permanecen fuera de la conciencia. La depresión puede tratarse. Consultar a tiempo permite abordar el malestar y comenzar un proceso de elaboración que ayude a recuperar progresivamente el interés por la vida, el deseo y la posibilidad de construir nuevos proyectos. Si sientes que la depresión está afectando a tu vida, puedes solicitar una cita y comenzar un espacio
terapéutico donde hablar de aquello que te ocurre. Contacta conmigo, te atenderé personalmente.